Cine

La fiebre causada por la creación de máquinas que permitían capturar, almacenar y proyectar imágenes en movimiento llega al territorio colombiano en 1897. Actividad que era limitada por la novedad de la tecnología, el conocimiento del público en general y su costo.
Ignacio Martínez Cárdenas, nace en Bogotá en 1902 y estudia Ingeniería en la Universidad Nacional, ejerciendo como Ingeniero y Arquitecto en la firma Martínez Cárdenas. Es en este momento en que comienza a registrar su diario vivir, importando del extranjero una cámara kodak de 16 mm, una de las primeras en llegar al país.
Poco a poco el registro de su día a día se convierte en una actividad que lo apasiona y lo acompaña durante el resto de su vida. Y así, Ignacio deja un legado de más de 100 películas con temáticas que comprenden desde la intimidad de su familia, el quehacer de su oficio y la realidad de la época de las décadas de 1930 y 1950, épocas de las cuales Colombia cuenta con registro fílmico limitado, lo que convierte a la colección fílmica de Ignacio en un registro extenso y de valor inconmensurable para la historia de Colombia.
El cine y la vida cotidiana
En el siglo XIX se produce uno de los cambios más importantes dentro de la historia humana: las grandes migraciones de personas del campo a la cuidad, proceso que ya había comenzado en el XVIII, pero que se acelera notoriamente en el XIX.
Esto se debe principalmente a la Revolución Industrial la cual genera importantes cambios en el hábitat debido al cambio en los procesos de producción; procesos que además afectarán el consumo, ya que se da una explosión en la fabricación de objetos. Consumo generado por la población que venía del campo con unas tradiciones que tuvieron que ser cambiadas, ya que el contexto así lo obligaba; la ciudad se volvió el nuevo espacio natural del ser humano. La ciudad generó nuevas oportunidades de trabajo en naciente industrias de productos y servicios que ocuparon diferentes rangos nuevos de la economía.
La industria, la cuidad y la población generaron una de las relaciones que se han sostenido hasta la actualidad y son la base del desarrollo actual: el triángulo entre: industria, conocimiento (academia) y estado. Se debe recordar que en este contexto de principios del siglo XIX es en donde se produce el nacimiento de los estados modernos y de los estados latinoamericanos para ser más específicos.
La industria necesariamente genera una cantidad enorme de objetos que se usan en un sinfín de actividades y uno de los aspectos que más fue impactados fue la comunicación y su industrialización: los medios de comunicación: el periódico, el cine, la radio y posteriormente la televisión. Está industria nace a mitades del siglo XIX con la invención de la fotografía y a finales de dicho siglo, con la invención de la fotografía en movimiento, la base del cine, el cual cambiaría para siempre la percepción de la faz de la tierra de una manera que hoy aún seguimos viendo y viviendo.
El cine permitió por primera vez en la historia humana, salvaguardar el tiempo y el espacio de una forma dinámica; permitió realizar registros fílmicos que perdurarán en el tiempo, mostrando la interacción de las personas con su entorno próximo y no tan próximo, aspecto que hasta el momento sólo se había podido hacer de forma fija con la escritura, la talla y la pintura.
Las filmaciones se imbrican tanto en la vida cotidiana de las personas que permearon prácticamente todos los aspectos de la vida de los seres humanos: laboral, familiar, personal, íntimo y de tiempo libre; éste un concepto que hasta el momento solamente había sido para unos pocos, pero que con la industrialización comenzó a ser extendido entre casi toda la población.
Y, es en este contexto es donde aparece en la historia Ignacio Martínez Cárdenas quien se enamora de este mamera de fijar la memoria en torno al rodar de una cinta plástica recubierta con haluros de plata, gracias a una cámara fílmica con un formato de 16 mm. Formato que, no está de más decir, fue fundamental a masificación de las películas, ya que su predecesor: el 35mm era de uso casi exclusivo de la industria del cine, por los altos costos y el tamaño y peso de cámaras, rollos y reproductores.
El 16 mm ocupaba la mitad, e incluso menos del espacio que su hermano mayor, lo que no solo facilita todos los procesos de grabación y reproducción, sino además bajaba notablemente todos los costos. No es claro si Martínez adquirió el equipo para grabar su actividad como arquitecto o su cotidianidad; no es claro si fue una herramienta laboral o para su entretenimiento; lo cierto es que este equipo fue fundamental en ambos espacios ya que en su obra, no solo encontramos valiosas grabaciones sobre los procesos arquitectónicos y sobre todo constructivos, sino que además encontramos varias horas de grabación de su vida cotidiana que incluye temas personales, familiares y de su vida cotidiana en varias ciudades de Colombia.
Es así que Ignacio Martínez Cárdenas no solo es reconocido como una piedra angular en la arquitectura bogotana y colombiana en general de la primera mitad del siglo XX, sino que además su obra fílmica se reconoce hoy como la obra de un importante documentalista aficionado, quién sin tener, en principio grandes conocimientos sobre los aspectos relevantes técnicos y estéticos de las filmaciones, poco a poco fue perfeccionando su labor de camarógrafo, editor y director de sus filmaciones.
Debido a la importancia de este archivo se crea este grupo de investigación, un conjunto de profesionales interdisciplinarios que vieron la gran relevancia de los contenidos filmados en el acervo documental de este arquitecto, como un testimonio que se debe salvaguardar para el futuro, no solo para conocer cómo los procesos industriales fueron generando cambios en la forma de construcción; si no, que además muestra, cómo los procesos de industrialización y de consumo urbano fueron determinando y moldeando cada vez más la vida cotidiana de las personas hasta convertirse en un elemento fundamental para casi todas las actividades del ser humano.
Este acervo documental nos permite hacer un recorrido dinámico sobre esta importante memoria recuperada y por ende mostrar los aspectos trascendentes que han moldeado nuestra identidad como personas, familia, región y nación; las cuales nos permite aferrarnos hoy, al pasado siempre tan firme para poder entender nuestro presente siempre tan cambiante y abordar el futuro, siempre tan incierto.
